Todo empezó mucho antes de la primera flor vendida. La familia Bentivegna llegó desde Sicilia para trabajar la tierra: cultivaban y cosechaban flores de corte, y con el tiempo pasaron de cultivarlas a comercializarlas. De aquel trabajo entre surcos nació un sueño más grande.
En 1968, José "Pepino" Bentivegna abrió las puertas de Florería San Antonio. Lo que arrancó como un pequeño local se transformó, con esfuerzo y dedicación, en un nombre de confianza para todo el barrio.
Desde entonces, la florería pasó de generación en generación sin perder su esencia. De los bisabuelos a los abuelos Ángela y José, de sus hijos Alicia y Jorge a los nietos Agustín y Julieta: cada uno sumó su mirada, pero mantuvo intacto el amor por las flores bien hechas.
Hoy, con 58 años de trayectoria, San Antonio es una de las florerías más reconocidas de la zona. Y aunque llevamos casi seis décadas, nunca dejamos de mirar hacia adelante: mejoramos año a año e innovamos en cada ramo, para acompañar tus momentos más importantes con la frescura de siempre.
